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Opciones quirúrgicas en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson

Este video es de la lista de reproducción de la conferencia, “Hacia adelante: Navegando el mar del Parkinson.”

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Presentadoras

Dra. Natalie Diaz, UCLA
Dr. Nader Pouratian, UCLA

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Episode 21: What Other Conditions Are Related to Parkinson’s?

Parkinson’s is a complex disease with many symptoms that affect multiple parts of the body. These symptoms can lead to common complications, such as falls and food going down the windpipe into the lungs, causing pneumonia. At the same time, people with Parkinson’s disease (PD) are at risk for conditions that occur in the general population, especially as we age, including heart disease and cancer. Some conditions (i.e., diabetes) even seem to be associated with a higher risk of Parkinson’s. Finally, the more medications you take for various conditions, the more chance there is of a negative drug interaction. But this is not meant to scare you! It is important to be aware of all possibilities and how you can stay as healthy as possible. Dr. Connie Marras, a movement disorders neurologist at the University of Toronto, discusses Parkinson’s comorbidities (conditions you have in addition to PD), how to avoid some of them and what to know about drug interactions.

Released: January 30, 2018

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Episode 81: Practicing Mindfulness Techniques Part 2

Mindfulness is a therapeutic approach to help with stress reduction and its practice can promote good physical and mental health. It is based on deliberately focusing one’s awareness on the present moment with calmness in a non-judgmental way. In those moments, experiences may be external or internal. Examples of external experiences are what the body senses in the surroundings, such as feeling a breeze, hearing a distant train whistle, or smelling a cooking aroma. Internal experiences may be physical, for example, feeling muscles while stretching, hunger, or fatigue, or they may be in the mind, such as emotions or moods.

In being aware of and calmly accepting feelings, thoughts, and bodily sensations in a non-judgmental way in a particular moment, one can achieve a state of alertness through focused relaxation. The process is not complicated and can be learned through in-person sessions or online. It is particularly good for reducing anxiety and depression and for coping with and adapting to stress in the moment or long term, including the stress of a disease like Parkinson’s. In this podcast, Angela Johnson, a doctor of acupuncture and Chinese medicine at Rush University in Chicago, a Parkinson’s Foundation Center of Excellence, gives some simple examples of mindfulness practices, how they may benefit people in periods of stress, and how to fit mindfulness into one’s normal routine.

Released: May 19, 2020

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Expert Briefing: Depression and PD

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Presenter

Dan Gold, DO
Assistant Professor of Neurology, Ophthalmology, Neurosurgery, Otolanryngology,
- Head and Neck Surgery, Emergency Medicine
The Johns Hopkins University School of Medicine

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Episode 112: Non-pharmaceutical Treatments for PD: DBS and Focused Ultrasound

Not all medical interventions for Parkinson’s disease (PD) involve drugs. Two other main treatments are deep brain stimulation (DBS) and focused ultrasound (FUS). DBS uses a surgically implanted electrical pulse generator connected to electrodes placed in the brain to stimulate areas involved in PD. FUS does not require surgery but aims ultrasound – high frequency sound waves – at a specific area of the brain to relieve Parkinson’s symptoms.

Each technology has its uses, advantages, and disadvantages. In this podcast episode, Kyle Mitchell, MD of Duke University in North Carolina discusses the two treatments, how each works, which patients may do best with either of them, and some caveats. He also looks ahead at what is in development.

Released: September 7, 2021

Fact Sheets

Disfunción gastrointestinal y urinaria en la enfermedad de Parkinson

A primera vista, la enfermedad de Parkinson (EP, o PD, por sus siglas en inglés) parece ser una afección muy limitada, caracterizada por problemas con el movimiento, tales como temblores, rigidez muscular y lentitud de movimiento. Entre estas características “no motoras” de la EP están las perturbaciones del sistema nervioso autónomo es decir, la parte del sistema nervioso que controla las funciones corporales “automáticas” tales como el ritmo cardíaco, la presión arterial, la sudoración, la función sexual y tanto la función gastrointestinal como la urinaria. Este artículo se enfocará en estos dos últimos trastornos, los cuales suelen estar entre los problemas más serios y complejos que afrontan las personas con EP.

La boca: problemas dentales y salivares

Dentro del cuerpo humano, el sistema gastrointestinal se extiende de “cabo a rabo”, comenzando en la boca y terminando en el ano. Las personas con Parkinson pueden experimentar problemas con la función gastrointestinal en alguno de estos dos extremos, y virtualmente en cualquier parte en el medio.

Comencemos por el principio. Existe la percepción general de que las personas con Parkinson son propensas a los problemas dentales debido a la dificultad que tienen para cepillarse los dientes, además del exceso de saliva y quizás una inclinación por los dulces. Sin embargo, los estudios por lo general no han confirmado esto. De hecho, en varios estudios llevados a cabo en Japón, los individuos con EP tuvieron menos caries, dientes faltantes o rellenos en las muelas que las personas con la misma edad que no tenían la enfermedad de Parkinson. Por otro lado, las personas con Parkinson pueden afrontar otras anomalías orales de naturaleza complicada, tales como una sensación de quemazón en el interior de la boca (observada en un 24 por ciento de los pacientes con EP en el estudio). El bruxismo, o rechinar de dientes, también puede presentarse y causar daños dentales o disfunción de la quijada.

El exceso de saliva en la boca, el cual a menudo causa babeo, ha sido reconocido como una característica de la EP desde que James Parkinson inicialmente describió el síndrome en 1817. Los estudios han mostrado que entre el 70 y el 80 por ciento de las personas con Parkinson experimentan este problema. Aunque no sea un síntoma peligroso ni ponga en riesgo la vida, algunas veces puede ser tan embarazoso en el contexto social que la persona se resiste a salir en público.

Este problema no se debe a un exceso de producción. Al contrario, la mayoría de las personas con Parkinson de hecho producen menos saliva de lo normal. El problema es que la EP reduce la frecuencia del tragado automático, y esto a su vez permite que la saliva se acumule en el interior de la boca y luego se escape cuando se abre la boca. El babeo puede ser controlado temporalmente masticando chicle o chupando caramelos duros, lo cual estimula la acción de tragar. Esto puede ayudar en situaciones sociales, pero no es viable como método constante para el control de la salivación.

Otro recurso puede ser tomar medicamentos para reducir la producción de saliva, pero estos pueden hacer que la saliva sea más espesa y “fibrosa”. Estos medicamentos (uno de los cuales es el trihexifenidilo) también pueden agravar los problemas en los intestinos y la vejiga, así como afectar la memoria. Utilizar gotas con atropina (generalmente son oculares), una gota encima o debajo de la lengua, una o dos veces al día, podría evitar estos efectos adversos y seguir siendo eficaz. Además, en casos severos, se ha visto que las inyecciones de toxina botulínica en las glándulas salivares reducen la producción de saliva y el babeo.

Disfagia

La dificultad para tragar o la disfagia, es un problema muy común en el Parkinson. Al menos un 50 por ciento (algunos estudios sugieren que hasta más del 80 por ciento) de las personas con EP experimentan dificultad para tragar, y un porcentaje aún mayor presenta anomalías en las radiografías de la acción de tragar.

La dificultad para tragar por lo general se debe a la falta de coordinación entre los múltiples músculos de la boca y la garganta que deben actuar en conjunto y con perfecta precisión para producir un tragado normal. Cuando los alimentos se quedan atascados en la boca, la persona podría tener que intentar varias veces antes de lograr tragar. Los músculos de la parte posterior de la garganta y del esófago también pueden perder coordinación, y las personas que tienen dificultad para tragar tendrán un mayor riesgo de que los alimentos o los líquidos se les queden atascados en la tráquea. De allí pueden pasar a los pulmones (lo que se llama aspiración), lo cual puede provocar neumonía.

Aunque el tratamiento para la disfagia puede ser difícil, los terapeutas del habla y la deglución (acción de tragar) pueden enseñar a los pacientes técnicas de tragado y a cambiar la consistencia de los alimentos que reducen el riesgo de una aspiración. Alguna mejora en la coordinación de los músculos de la deglución puede lograrse con ajustes en los medicamentos para la EP. Solo en casos muy raros es necesario colocar un tubo de alimentación.

Problemas estomacales

El enlentecimiento en la habilidad de vaciar el contenido del estómago, llamada gastroparesia, es otra posible complicación gastrointestinal de la EP. Esto puede producir una sensación de estar abotagado o inflado, lo que hace que la gente se sienta llena aunque haya comido muy poco. Algunas veces también se pueden desarrollar náuseas.

La lentitud del estómago en vaciarse también puede disminuir o demorar la eficacia de los medicamentos para la EP, especialmente de la levodopa, puesto que ésta se absorbe en el intestino delgado y no puede llegar a su destino si se queda atrapada en el estómago. El tratamiento para la gastroparesia en el Parkinson no ha sido ampliamente estudiado. La domperidona es un medicamento eficaz, pero desafortunadamente no se encuentra disponible en los Estados Unidos.

Los tratamientos que no utilizan el estómago, tales como los medicamentos transdérmicos, administrados a través de parches en la piel, podrían estar disponibles en un futuro próximo. Otro posible tratamiento en investigación involucra una forma de levodopa diseñada para ser administrada directamente en el intestino delgado por medio de un tubo de alimentación.

Disfunción intestinal

El problema gastrointestinal más ampliamente reconocido en la enfermedad de Parkinson es el trastorno de la motilidad del intestino, que puede causar en dos tipos de problemas. El mejor conocido es la disminución en la frecuencia de las evacuaciones o estreñimiento. La definición actual de estreñimiento es tener menos de tres evacuaciones a la semana. Se estima que el número de personas con EP que experimentan esta dificultad fluctúa entre el 20 y el 77 por ciento. La menor frecuencia en las evacuaciones se debe a la demora en el desplazamiento del material a través del colon, y hasta un 80 por ciento de las personas con Parkinson pueden experimentar este retraso en el tránsito por el colon.

Los tratamientos para el estreñimiento en la EP implican tomar medidas diseñadas para incrementar la motilidad colónica. La primera medida es aumentar el consumo tanto de líquidos como de fibra. Las recomendaciones actuales sugieren un consumo diario de fibra en el rango de 20 a 35 gramos, pero una persona promedio de Estados Unidos solo consume alrededor de 14 gramos. El consumo de fibra puede aumentarse por medio de la alimentación o con suplementos de fibra.

Si aumentar el consumo de líquidos y de fibra no tiene la eficacia adecuada, el próximo paso puede ser añadir un ablandador de heces. Si el problema todavía persiste, el médico podría sugerir un agente que atrae líquidos al colon, como la lactulosa. Si esto no ayuda con el problema, pueden emplearse dosis diarias de un agente limpiador del colon como el MiraLAX®. Si todo esto falla, sería necesario recurrir a los enemas, pero solo bajo supervisión médica. Necesitamos encontrar nuevos tratamientos que aumenten la velocidad del tránsito por el colon, y en este momento hay estudios en los que se investigan posibles agentes.

El otro tipo, menos reconocido, de trastorno intestinal en la enfermedad de Parkinson es la dificultad con la acción de defecar. Típicamente, este problema se manifiesta teniendo que hacer un esfuerzo inusual y con una evacuación incompleta. En los estudios de investigación, se ha demostrado que, de hecho, este problema es más frecuente que la disminución en la frecuencia de las evacuaciones. La dificultad con la acción de defecar se debe a la falla en los músculos del esfínter rectal para relajarse de manera coordinada cuando se intenta la evacuación quizás debido a un espasmo o distonía que afecta a dichos músculos.

Los medicamentos descritos anteriormente para acelerar el tránsito por el colon no tienen ninguna utilidad para corregir este problema y podrían teóricamente empeorar las cosas al empujar más materia fecal a la “puerta” que no quiere abrirse. No existe ningún tratamiento para este problema, aunque parece lógico mantener blandas las heces. Ha habido algunas sugerencias de que las inyecciones de apomorfina justo antes de intentar una evacuación pueden ser útiles, pero no se han llevado a cabo estudios sobre esta estrategia en particular. Las inyecciones de toxina botulínica en los músculos del esfínter también han sido exitosamente empleadas en un pequeño número de pacientes.

Dificultades en la vejiga o para orinar

Las dificultades en la vejiga o para orinar también son frecuentes en la EP. Antiguos estudios de investigación indicaban la presencia de problemas en la función urinaria en casi el 70 por ciento de los pacientes con EP. Sin embargo, estudios más recientes sugieren una frecuencia más modesta, del 27 al 39 por ciento. A pesar de la frecuencia de los problemas urinarios, la incontinencia urinaria es relativamente poco frecuente. Solamente cerca de un 15 por ciento de las personas desarrolla una incontinencia problemática.

A diferencia de la disfunción intestinal, la cual puede preceder (algunas veces por años) al desarrollo de problemas motores en las personas con EP, la disfunción urinaria típicamente no se hace evidente hasta llegar a etapas tardías de la enfermedad. La función primaria de la vejiga se divide en dos: almacenar orina a medida que se va produciendo y luego vaciarla cuando sea conveniente y socialmente aceptable hacerlo. Con la EP, los problemas pueden surgir en ambas áreas.

Los síntomas urinarios más frecuentes experimentados por las personas con Parkinson son primero, la necesidad de orinar con extremada frecuencia, y segundo, la dificultad para demorar la micción (acción de orinar) una vez que la necesidad es percibida, creando una sensación de necesidad imperiosa o urgencia de orinar. Estos síntomas suelen indicar una vejiga irritable o hiperactiva que envía señales al cerebro de que está llena y necesita vaciarse, cuando en realidad no lo está. Además de la frecuencia urinaria y la urgencia durante el día, los individuos con este problema también tienen que levantarse a orinar muchas veces durante la noche.

Los medicamentos que actúan bloqueando o reduciendo la hiperactividad de la vejiga pueden ser útiles para tratar este tipo de disfunción de la vejiga. Hay disponible una variedad de medicamentos para este fin, incluidos medicamentos antiguos como la oxibutinina y la tolterodina, y medicamentos más novedosos como la solifenacina y la darifenacina.

Los problemas para vaciar la vejiga son menos frecuentes, pero siguen siendo una característica problemática de la disfunción urinaria en el Parkinson. Esa dificultad se produce por la demora o dificultad para relajar los músculos del esfínter uretral, los cuales son necesarios para permitir que la vejiga se vacíe. Esto puede causar vacilación para iniciar la micción, dificultad en generar un chorro y vaciado incompleto de la vejiga. También se ha reportado la existencia de distonía del esfínter uretral.

Los medicamentos enunciados anteriormente no son muy útiles para este tipo de disfunción de la vejiga y de hecho podrían agravar la dificultad. Los medicamentos tales como el betanecol pueden ser útiles, pero a veces es necesario el auto cateterismo (colocación de una sonda urinaria por el paciente mismo) intermitente. Antes de iniciar estos, el médico debe cerciorarse de que algunos procesos no relacionados, como un agrandamiento de la próstata, no sean la raíz del problema.

En conclusión

Los problemas, tanto gastrointestinales como urinarios, son características frecuentes de la EP. La concientización sobre su existencia y el reconocimiento de su presencia son los primeros pasos necesarios para un manejo adecuado. Las personas con Parkinson no deben dudar en informar a sus médicos de estos problemas, especialmente ya que a menudo existen terapias eficaces para tratarlos.

Llame a nuestra línea de ayuda, 1-800-4PD-INFO (473-4636), para aprender más.

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Episode 111: Alone in a Crowd: Overcoming Isolation

Social isolation may affect many people as they age, and COVID has exacerbated the problem for everyone. Isolation can have negative effects on physical as well as mental health. People with Parkinson’s disease (PD) are especially at risk for social isolation because of progressive physical changes, mood disturbances, a shrinking social circle, and secluding oneself due to fear of how people may perceive them. Apathy is also a common non-motor symptom, affecting people with Parkinson’s and making it difficult for them to get involved in activities. Other non-motor symptoms such as anxiety and depression can further limit social engagement.

In this podcast episode, Aaron Daley, Coordinator for the Parkinson’s Disease Clinic and Research Center at the University of California, San Francisco, discusses social isolation and ways to overcome it, whether you live in an urban or rural area. He recommends seeking out support at the first sign of the problem, exercising regularly, or just establishing a routine of activity with a companion.

Released: August 24, 2021

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Expert Briefing: Freezing or Sweating Falls When Walking

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Presenter

Fay B. Horak, PhD, PT
Professor of Neurology
Oregon Health and Sciences University, A Parkinson’s Foundation Center of Excellence

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Episode 19: Ask the Parkinson’s Foundation Helpline: Your Exercise Questions Answered

Exercise is an important part of healthy living for everyone, but for people with Parkinson’s disease it is more than healthy – exercise is medicine. Countless research studies have shown that exercise has benefits for both the body and the brain. But many people have questions about it – how to find the right programs, how to stay motivated and what qualifies as a good form of exercise. These are some of the questions that come in to the Parkinson’s Foundation and that Jill McClure, an information specialist with the Parkinson's Foundation Helpline, answers. She shares her experience in this podcast episode.

Released: January 2, 2018

Fact Sheets

Acerca la enfermedad de Parkinson

Puntos Clave

  • Alrededor de un 70% de las personas con la EP experimentan temblores.
  • Los síntomas de la EP suelen variar, empeorando con la ansiedad, la fatiga o cuando el efecto de la medicación desaparece entre dosis.
  • El ejercicio habitual puede ayudar a mejorar los síntomas y la calidad de vida.
  • La carbidopa/levodopa sigue siendo la "regla de oro" de la medicación para la EP.
  • Las personas con la EP suelen necesitar ajustes en el tratamiento a medida que progresan los síntomas.

La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo progresivo que provoca una pérdida gradual de las células cerebrales que producen dopamina, una sustancia química necesaria para el movimiento. Conforme la dopamina disminuye con el tiempo, el movimiento se vuelve más difícil para las personas con la EP. La pérdida de dopamina también puede afectar el estado de ánimo y la motivación.

¿Qué tan común es el Parkinson?

Casi un millón de personas en los EE. UU. y 10 millones en todo el mundo viven con la EP, con 90,000 nuevos diagnósticos al año. Es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común después del Alzheimer, y se espera que su prevalencia aumente en los próximos años debido al envejecimiento de nuestra población.

¿Cuáles son los síntomas del Parkinson?

Los signos más visibles y conocidos de la EP son los motores, como temblor, lentitud, rigidez y problemas de equilibrio. Además, hay síntomas no motores que afectan el estado de ánimo y la calidad de vida, como ansiedad, problemas de sueño y cambios en el pensamiento.

Los síntomas iniciales pueden ser leves y a veces confundirse con signos de envejecimiento. Para aprender acerca de los signos iniciales de la EP, visite Parkinson.org/10Signos.

¿Cómo avanza el Parkinson?

El Parkinson es una enfermedad compleja que afecta a cada persona de manera diferente. En la mayoría de los casos, los síntomas se desarrollan lentamente a lo largo de muchos años y empeoran con el tiempo.

¿A quién afecta el Parkinson?

El Parkinson suele diagnosticarse a partir de los 60 años, aunque puede afectar a personas menores de 50, conocido como Parkinson de inicio temprano (EPIT).

Alrededor de un 4% de las personas con la EP tienen EPIT. Los hombres son 1.5 veces más propensos a tenerlo que las mujeres, y algunas regiones y grupos étnicos tienen tasas más altas.

¿Qué provoca el Parkinson?

Los investigadores creen que el Parkinson es causado por una combinación de factores genéticos, ambientales y de otro tipo. Entre un 10 y un 15% de las personas con la EP tienen un vínculo genético.

¿Cómo se diagnostica el Parkinson?

No hay una prueba única para detectar el Parkinson. Se basa en los síntomas, historial médico y examen físico. A veces, se requieren pruebas adicionales para descartar enfermedades similares. Los criterios para el diagnóstico incluyen bradicinesia (movimientos lentos) así como uno o más de los siguientes síntomas.

  • Temblor en una extremidad que ocurre estando en reposo
  • Rigidez de brazos, piernas o tronco
  • Problemas de equilibrio y caídas

Un diagnóstico de la EP puede llevar tiempo. Cuando aparecen los primeros síntomas, muchos hablan con su médico de cabecera, que puede derivarlos a un neurólogo si sospecha que puede ser Parkinson. Algunos neurólogos, llamados especialistas en trastornos del movimiento, tienen formación adicional en el diagnóstico y tratamiento de la EP.

¿Cómo se trata el Parkinson?

Aunque la EP varía en cada persona, la mayoría necesita medicinas que influyen en la dopamina para sus síntomas. El ejercicio regular también puede mejorar síntomas motores y no motores y calidad de vida. Para algunos, la cirugía cerebral profunda es una opción.

Las pesonas con la EP pueden experimentar una amplia gama de síntomas complejos; por ello es clave tener un equipo de profesionales de la salud, incluyendo fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y del habla y otros especialistas, así como profesionales de la salud mental, urólogos y médicos gastrointestinales. Para más información sobre tratamientos, visite Parkinson.org/Tratamiento.

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