La estimulación cerebral profunda (ECP o DBS, por sus siglas en inglés) es una cirugía que ayuda a controlar los síntomas motores del Parkinson cuando los medicamentos no son suficientes.
El procedimiento consiste en implantar un sistema que envía impulsos eléctricos a áreas del cerebro que controlan el movimiento.
La ECP mejora la calidad de vida para algunas personas y puede reducir el temblor, la rigidez, la lentitud, la discinesia (movimientos involuntarios) y las fluctuaciones en el control motor entre las dosis de los medicamentos.
Hable con su médico de la EP para ver si la ECP es una opción para usted.
La estimulación cerebral profunda (ECP o DBS, por sus siglas en inglés) es un tratamiento avanzado utilizado para manejar la enfermedad de Parkinson (EP). Durante la cirugía de ECP, se hace una pequeña abertura en el cráneo para introducir electrodos delgados en zonas específicas del cerebro. Estos electrodos están conectados, a través de uno o dos cables de extensión que descienden por el cuello, a un pequeño dispositivo implantado debajo de la piel cerca de la clavícula. El dispositivo manda señales eléctricas a los electrodos, lo que puede ayudar a reducir los síntomas motores como el temblor, la rigidez y la lentitud, y también puede mejorar ciertos desafíos relacionados con la medicación.
Como otros tratamientos avanzados para el Parkinson, incluyendo los medicamentos en bombas de infusión y el ultrasonido focalizado, la ECP podría considerarse cuando los medicamentos orales ya no controlan los síntomas o provocan efectos secundarios difíciles. Debido a que la ECP conlleva una cirugía cerebral, la decisión requiere una cuidadosa evaluación y planificación con su equipo de atención médica.
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La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado la ECP para la enfermedad de Parkinson y características relacionadas en los siguientes hitos:
1997 — para tratar el temblor del Parkinson
2002 — para tratar los síntomas avanzados del Parkinson
2016 — para etapas más tempranas de la enfermedad de Parkinson (diagnosticada desde hace al menos cuatro años y con síntomas motores sin un control adecuado con medicación).
2025 — para añadir una función de programación opcional llamada estimulación cerebral profunda adaptativa (ECPa o aDBS, por sus siglas en inglés) para ciertos sistemas de la ECP.
Cómo funciona la ECP
La enfermedad de Parkinson afecta una parte del cerebro llamada sustancia negra. Esta zona tiene más de 400,000 células productoras de dopamina, una sustancia química que ayuda a controlar el movimiento, el estado de ánimo y otras funciones. La sustancia negra se conecta con otras áreas del cerebro, incluyendo el globo pálido interno (GPi) y el núcleo subtalámico (STN). Estas regiones controlan el movimiento en los brazos, las piernas y el cuello e influyen en el estado del ánimo, el pensamiento y más.
A medida que la EP progresa, las células que producen dopamina se dañan y mueren con el tiempo. Los niveles de dopamina disminuyen con el tiempo y las regiones del cerebro involucradas en el movimiento dejan de funcionar juntas de manera sincronizada. Esto lleva a una actividad cerebral anormal, lo que puede producir temblores, rigidez y movimiento lento. La ECP envía impulsos eléctricos a través de electrodos delgados y pequeños implantados en el cerebro para ayudar a normalizar las señales cerebrales anormales y mejorar el movimiento. La razón precisa por la que la ECP funciona no se comprende completamente; sin embargo, se ha demostrado que reduce los síntomas motores.
¿Qué síntomas ayudan a manejar la ECP?
La ECP es más eficaz para mejorar los síntomas motores y reducir las fluctuaciones (los altibajos en los síntomas cuando el medicamento pierde efecto o comienza a hacer efecto). También puede ayudar con algunos síntomas no motores. En general, los síntomas que responden al menos parcialmente a la levodopa, el principal medicamento para los síntomas motores del Parkinson, suelen mejorar con la ECP. Después de la cirugía, muchas personas toman menos medicación que antes de la cirugía, lo que puede ayudar a reducir los efectos secundarios.
Los síntomas motores, como el temblor, rigidezy lentitud, especialmente si responden a la levodopa.
El temblor puede mejorar con la ECP, incluso si no mejora con la levodopa.
Los efectos secundarios, como la discinesia (movimientos involuntarios, irregulares y muchas veces fluidos), ya sea directamente o al permitir reducir las dosis de algunos medicamentos para la EP.
Por lo general, estos cambios están relacionados con la estimulación y pueden mejorar o desaparecer ajustando la configuración del dispositivo.
Importante saber: La ECP puede mejorar los síntomas, pero el seguimiento continuo es esencial. Su equipo de atención ajustará regularmente sus medicamentos y los parámetros de estimulación conforme sus síntomas cambien con el tiempo.
Áreas del cerebro para la ECP
La ECP ayuda a controlar los síntomas del Parkinson mediante la administración de estimulación eléctrica a áreas específicas del cerebro. La FDA ha aprobado tres áreas objetivo del cerebro para la ECP llamadas:
globo pálido interno (GPi)
núcleo subtalámico (STN, por sus siglas en inglés)
núcleo ventral intermedio (VIM, por sus siglas en inglés)
Cada zona objetivo tiene distintos beneficios. La zona de estimulación se basa en los síntomas de la persona y los objetivos de tratamiento.
Acerca del sistema de la ECP
El sistema de la ECP consiste de tres componentes:
El neuroestimulador, también conocido como generador de impulsos implantable (IPG, por sus siglas en inglés), es el centro de control del sistema de la ECP. Envía señales al cerebro con base en la configuración programada personalizada.
El neuroestimulador:
Se coloca debajo de la piel, por lo general cerca de la clavícula
Almacena las configuraciones que controlan cómo se administra la estimulación
Envían señales al cerebro a través de los electrodos implantados
Viene con baterías recargables y no recargables
Los electrodos son cables pequeños y delgados implantados en el cerebro que llevan señales eléctricas desde el neuroestimulador. Si los síntomas afectan ambos lados del cuerpo, se utilizan dos cables, uno en cada lado del cerebro.
Cada electrodo:
tiene cuatro a 16 contactos metálicos que dirigen pulsos eléctricos a las zonas objetivo.
utiliza estimulación direccional, lo que significa que las señales pueden dirigirse a ciertas zonas específicas del cerebro, evitando otras. Esto ayuda a tratar los síntomas y a evitar los efectos secundarios.
se conecta a un cable de extensión que va por debajo de la piel hasta el neuroestimulador.
El sistema de la ECP también incluye un controlador que puede ser un dispositivo portátil o una aplicación en el teléfono o en una tableta. Con el controlador, una persona con la ECP puede:
encender o apagar el neurotransmisor
revisar el estado de la batería
realizar ajustes limitados según lo programado por el equipo de la ECP
participar en sesiones de programación remota según el sistema
El sistema se activa generalmente unas semanas después de la cirugía de implantación.
Envía señales eléctricas que ayudan a regular la actividad del cerebro relacionada con los síntomas.
El equipo de programación hace ajustes iniciales con un dispositivo especial y sigue ajustando las configuraciones según se necesite.
Los ajustes pueden ser guiados por registros de la actividad cerebral o por imágenes del cerebro.
Algunos dispositivos de la ECP ofrecen características adicionales, cada una con beneficios y consideraciones específicas.
ECP Adaptativa: a diferencia de los sistemas ECP estándar con configuraciones fijas, la ECP adaptativa (aDBS, por sus siglas en inglés) también ajusta la estimulación en respuesta a la actividad cerebral.
Beneficio potencial: puede ayudar a personalizar la estimulación con base en información en tiempo real.
Consideración: algunas personas pueden no tener señales cerebrales suficientemente fuertes o consistentes para usar esta función.
Programación guiada por imagen: utiliza imágenes cerebrales para mostrar la colocación de los cables y las zonas de estimulación.
Beneficio potencial: puede hacer los ajustes de estimulación más rápidos y fáciles.
Consideración: requiere de herramientas especializadas de imagen y coordinación entre los equipos quirúrgicos y de programación.
Programación remota: permite al equipo de programación ajustar las configuraciones a distancia, conectándose al controlador o a la aplicación del celular o de la tableta durante una sesión programada.
Beneficio potencial: puede permitir un acceso más rápido a los ajustes de estimulación y reducir la necesidad de viajar.
Consideración: depende de una buena conexión de Internet y puede no ofrecerse en todas las clínicas.
Abbott, Boston Scientific y Medtronic producen sistemas de ECP aprobados por la FDA para tratar los síntomas del Parkinson. Cada sistema tiene características y componentes únicos.
Cirugía de la ECP
La cirugía de la ECP generalmente se realiza en dos procedimientos: una para colocar los electrodos en el cerebro y otra para implantar el neuroestimulador bajo la clavícula. Se usa anestesia (un medicamento que bloquea el dolor) para manejar la incomodidad y el dolor durante la cirugía. Dependiendo del enfoque, el cirujano puede utilizar anestesia local, que sólo adormece la zona de la cirugía o puede usar anestesia general que mantiene a la persona dormida durante todo el procedimiento.
Prepararse para la cirugía suele requerir varias visitas. Estas visitas incluyen:
evaluación de los síntomas, la memoria y el pensamiento para establecer claramente su estado antes de la cirugía.
revisión de la red de apoyo para ayudar a planificar los cuidados para después de la cirugía.
imagen cerebral, (resonancia magnética o tomografía computarizada) para guiar la cirugía.
Colocación de los electrodos: los electrodos se colocan en la zona objetivo del cerebro a través de pequeñas aperturas en el cráneo. La cirugía puede realizarse con el paciente despierto o dormido según el hospital, los síntomas u otras enfermedades del paciente y de su equipo médico.
Colocación del neuroestimulador: el dispositivo suele colocarse debajo de la clavícula. En algunos casos puede colocarse en el abdomen o en otra región. Esto puede suceder durante la misma cirugía de colocación de los electrodos o unas semanas después.
Estadía hospitalaria: la mayoría de las personas suele estar hospitalizada 1 a 3 días después de la colocación de los electrodos en el cerebro. Si el neurotransmisor se coloca posteriormente, suele hacerse de manera ambulatoria, lo que significa que la persona puede irse a su casa ese mismo día.
Recuperación en casa: esto incluye tiempo de reposo y apoyo de un aliado en el cuidado mientras sanan las incisiones.
Activación del dispositivo: el dispositivo se activa y se programa después de la recuperación, por lo general, algunas semanas después.
Programación de la ECP
Después de la cirugía, el dispositivo de la ECP debe ajustarse a los síntomas de cada persona. Esto significa encender el dispositivo e identificar los parametros de estimulación que reduzcan los síntomas sin causar efectos secundarios.
La programación suele comenzar poco después de la cirugía y lleva varias citas para encontrar la mejor configuración. La programación continúa con el tiempo mediante citas de seguimiento para ajustar los parámetros conforme cambian los síntomas o las metas de tratamiento.
Durante esta cita, el equipo de la ECP prenderá el dispositivo y ajustará la configuración para encontrar el rango que mejore los síntomas a la vez que provoque menos o ningún efecto secundario. A esto se le conoce como la ventana terapéutica.
El equipo pondrá a prueba diferentes combinaciones de configuraciones dentro de esa ventana para ver cuál es mejor para usted.
El número y la frecuencia de citas varían según el centro de ECP.
Algunos centros programan revisiones cada uno o dos meses durante los primeros 6 meses, mientras que otros las espacian más.
Una vez que se estabiliza la terapia, muchas personas sólo necesitan una revisión una o dos veces al año.
Durante estas consultas, el equipo de la ECP ajustará los parametros según los cambios en los síntomas o los efectos secundarios.
El equipo de la ECP también revisa la batería del dispositivo y actualizan los medicamentos del Parkinson, según sea necesario.
Preguntas frecuentes
Primero consulte a un especialista en trastornos del movimiento para obtener una evaluación completa de sus síntomas, medicamentos e historial médico. La ECP puede ser una opción si:
tiene un diagnóstico de Parkinson confirmado por un especialista
experimenta alguna mejoría de los síntomas con el medicamento levodopa
ha intentado ajustes en sus medicamentos, pero sigue experimentando tiempo en “off” o ciertos efectos secundarios que afectan su vida diaria
tiene síntomas como temblor o distonía (calambres dolorosos) que no desaparecen con el medicamento
no tiene problemas severos del estado de ánimo, salud mental o cognitivos (pensamiento)
está suficientemente saludable para una cirugía
tiene una red de apoyo que puede apoyarle durante la recuperación de la cirugía y después
entiende lo que puede y no puede hacer la ECP
Algunas personas pueden reducir las dosis de sus medicamentos para la EP después de la ECP, especialmente para el temblor o la discinesia (movimientos involuntarios, irregulares y muchas veces fluidos). Pero la mayoría seguirá tomando algún medicamento, ya que los síntomas continuarán cambiando con el tiempo. El manejo del Parkinson suele involucrar una combinación de tratamientos, incluyendo medicamentos, ejercicio y otras terapias, adaptados a los síntomas y necesidades de cada persona.
La mayoría de los efectos secundarios de la ECP son de corta duración y a menudo mejoran cuando se ajustan los medicamentos o los parámetros de estimulación.
Los efectos secundarios de estimulación de corto plazo más frecuentes suelen desaparecer en pocos días o semanas e incluyen:
efectos sensoriales como dolor de cabeza, mareo, cosquilleo u hormigueo o sensaciones parecidas a descargas eléctricas.
cambios en el estado de ánimo, memoria y pensamiento.
Los efectos secundarios de estimulación de mayor duración más frecuentes pueden durar más tiempo o aparecer y desaparecer. Éstos incluyen:
dificultad para hablar (habla arrastrada)
problemas de equilibrio
discinesia (movimientos involuntarios, irregulares y muchas veces fluidos)
sensación de tirantez o tensión muscular
problemas para caminar, incluyendo el congelamiento (sentir los pies pegados al piso)
problemas de coordinación
Para obtener una lista completa, hable con su equipo de la ECP acerca de los efectos secundarios.
Las personas no suelen sentir nada durante el uso diario. Algunas personas pueden sentir cosquilleo o mareos cuando el dispositivo se enciende o cuando se ajusta, pero suele pasar rápidamente.
Complicaciones como las siguientes pueden suceder durante o en los días posteriores a la cirugía de la ECP.
Dolor, adormecimiento o inflamación en las zonas de la cirugía: Estos son frecuentes, pero suelen ser temporales. Si empeora, podría indicar una infección.
Infecciones en el cerebro, el cuero cabelludo o la zona del pecho: Estos suelen afectar el tejido alrededor del dispositivo implantado en el cuero cabelludo o el pecho; las infecciones en el cerebro son muy raras.
Reacciones alérgicas a materiales implantados: comparta cualquier alergia conocida a metales o implantes con su equipo de la ECP desde un inicio.
Confusión: puede haber desorientación temporal después de la cirugía, especialmente en adultos mayores. Suele mejorar en pocos días.
Convulsiones: si bien son raras, las convulsiones pueden suceder durante o poco después de la cirugía, por lo general, hasta 24 horas después; a veces hasta una semana después.
Para obtener una lista completa de las complicaciones y los riesgos, hable con su equipo de la ECP.
La ECP puede fracasar, pero la mayoría de las causas, como problemas con la colocación de los electrodos, los dispositivos o la programación, pueden arreglarse. La ECP también puede fracasar si la persona no es un buen candidato para la cirugía. Es importante trabajar con un equipo y un centro experimentado en la ECP, ya que una evaluación cuidadosa ayuda a decidir quién es apto para recibir la ECP.
Esta página es una traducción de la página de la Parkinson’s Foundation Deep Brain Stimulation (DBS), revisada en inglés por:
El Dr. Michael Okun, MD, asesor médico nacional de la Parkinson’s Foundation y la maestra en enfermería Pamela Zeilman, MSN, ANP-BC, del Norman Fixel Institute for Neurological Diseases, University of Florida Health El Dr. Alfonso Fasano, MD, PhD, Neurólogo del personal médico y codirector del programa quirúrgico de trastornos del movimiento, Toronto Western Hospital, Presidente en neuromodulación, University of Toronto y profesor en neurología, Humanitas University, Milan, Italy El Dr. Arjun Tarakad, MD, profesor asociado de neurología y director del programa de estimulación cerebral profunda, Baylor College of MedicinePage
Revisada en español por:
El Dr. Kevin Duque, investigador clínico en trastornos del movimiento del departamento de Neurología en el University of Cincinnati.