Fact Sheets

Acerca de la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurológico progresivo que afecta el movimiento y otros cambios no motores que impactan la vida diaria. Aunque aún no existe una cura, los tratamientos pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

¿Qué tan común es el Parkinson?

El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común después de la enfermedad de Alzheimer. Afecta a más de 10 millones de personas en todo el mundo, incluyendo a cerca de un millón en los Estados Unidos. Cada año, alrededor de 90,000 estadounidenses son diagnosticados con la EP.

¿Cuáles son los síntomas del Parkinson?

El Parkinson afecta a cada persona de manera diferente. Las señales tempranas pueden incluir un temblor leve, pérdida del olfato, voz baja o letra más pequeña.

Los síntomas motores comunes incluyen temblor en una o ambas manos, rigidez, movimientos lentos (llamados bradicinesia) y problemas de equilibrio. Los síntomas no motores, como los problemas del sueño, el estreñimiento, la depresión, la ansiedad y los cambios en el pensamiento, también son frecuentes y pueden afectar la calidad de vida tanto como los síntomas motores.

¿Qué causa el Parkinson?

El Parkinson se desarrolla cuando las células cerebrales que producen dopamina —una sustancia química que regula el movimiento y otras funciones— se dañan y mueren gradualmente. A medida que disminuyen los niveles de dopamina, aparecen los síntomas. Aunque no se conoce la causa exacta, los científicos creen que una combinación de factores genéticos, ambientales y del estilo de vida influye en el desarrollo de la enfermedad.

PD GENEration: Impulsado por la Parkinson's Foundation, es un estudio de investigación mundial y en curso que ofrece pruebas genéticas y consejería genética sin costo para personas con la EP. Los hallazgos actuales muestran que casi el 13% de los participantes tienen un cambio genético (o variante) vinculado al Parkinson.

¿Quiénes están en riesgo de tener Parkinson?

El Parkinson suele diagnosticarse después de los 60 años, aunque alrededor del 4% de las personas son diagnosticadas antes de los 50 años, lo que se conoce como enfermedad de Parkinson de inicio temprano. Los hombres tienen aproximadamente 1.5 veces más probabilidades de desarrollar la EP que las mujeres.

¿Cómo se diagnostica el Parkinson?

El camino hacia el diagnóstico suele comenzar con un médico de cabecera, quien podría recomendar una consulta con un neurólogo si los síntomas sugieren Parkinson. Algunos neurólogos se especializan en la enfermedad de Parkinson y otras afecciones similares. Se les conoce como especialistas en trastornos del movimiento.

No existe una prueba única para el Parkinson. En su lugar, los médicos se apoyan en varias herramientas:

  • Observación clínica: El médico revisa los síntomas, pregunta sobre el historial de salud y observa cómo camina y se mueve la persona.
  • Prueba con medicamentos: Se puede indicar un tratamiento corto de levodopa, un medicamento utilizado para tratar la EP, para ver si los síntomas mejoran.
  • Pruebas de diagnóstico: A veces se necesitan estudios por imágenes para descartar otras afecciones.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento para el Parkinson?

Las opciones de tratamiento se centran en controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Estas suelen incluir medicamentos, ejercicio regular y, en algunos casos, cirugía.

El Parkinson afecta el movimiento y también otras áreas como el habla, el estado de ánimo y el sueño. Por eso es importante un enfoque de equipo. La atención la suele dirigir un neurólogo y puede involucrar a terapeutas físicos, ocupacionales y del habla y el lenguaje, profesionales de la salud mental y otros especialistas. Vivir bien con el Parkinson comienza con recibir la atención y el apoyo adecuados.

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