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Marihuana medicinal

Marihuana medicinal

Con la marihuana medicinal ahora legalizada en 33 estados y Washington, DC, es obvio que hay un gran interés en sus propiedades terapéuticas. Los investigadores están probando la marihuana, también conocida como cannabis, como tratamiento para muchas enfermedades, incluidas las afecciones neurológicas, con la enfermedad de Parkinson (EP) cerca del inicio de la lista. Pero a pesar de varios estudios clínicos, no se ha demostrado que el cannabis pueda beneficiar directamente a las personas con Parkinson.

La ciencia detrás de la marihuana

¿Cuál es la ciencia y la farmacología detrás de la marihuana, y puede usarse para tratar los síntomas del Parkinson?

El sistema endocannabinoide se encuentra en el cerebro y está formado por receptores cannabinoides (un receptor es un interruptor molecular en el exterior de una célula que hace que algo suceda dentro de una célula cuando se activa) que están vinculados a neuronas (células cerebrales) que regulan el pensamiento y algunas funciones corporales.

Los investigadores comenzaron a mostrar entusiasmo por estudiar el cannabis en relación con el Parkinson después de que las personas con Parkinson reportaran sus anécdotas y publicaran en las redes sociales cómo el cannabis supuestamente redujo sus temblores. Algunos investigadores piensan que el cannabis podría ser neuroprotector, salvando a las neuronas del daño causado por el Parkinson.

Los cannabinoides (las moléculas de drogas en la marihuana) también se han estudiado para su uso en el tratamiento de otros síntomas, como la bradicinesia (lentitud causada por el Parkinson) y la discinesia (exceso de movimiento causado por la levodopa). A pesar de algunos hallazgos preclínicos prometedores, los investigadores no han encontrado ningún beneficio significativo o concluyente del cannabis para las personas con Parkinson.

Los investigadores advierten a las personas con Parkinson que consumen cannabis debido a su efecto sobre el pensamiento. El Parkinson puede afectar la función ejecutiva: la capacidad de hacer planes y limitar el comportamiento de riesgo. Las personas con una condición médica que afecta la función ejecutiva deben tener cuidado al usar cualquier medicamento que pueda agravar este efecto.

La farmacología del cannabis

La marihuana contiene más de 100 sustancias químicas neuroactivas que funcionan con dos tipos de receptores cannabinoides, tipo 1 (CB1) ubicado en el cerebro y tipo 2 (CB2) ubicado en el cerebro y el sistema inmune periférico. Los cannabinoides tienen efectos poderosos e indirectos sobre estos receptores, pero los investigadores no están seguros de cómo. Las personas con Parkinson tienen menos receptores CB1 que las personas que no tienen Parkinson. Un impulso al receptor CB1 a través de un agonista, como la marihuana, puede mejorar los temblores y puede aliviar la discinesia. Del mismo modo, el otro receptor, CB2, también se está estudiando para determinar si puede modificar la enfermedad o proporcionar beneficios neuroprotectores. Sin embargo, actualmente no existe una hipótesis unificada para ninguno de los receptores porque hay demasiados datos contradictorios sobre la efectividad de los cannabinoides y estos receptores.

El cannabis puede contener dos tipos diferentes de moléculas que interactúan con los receptores cannabinoides: agonistas y antagonistas. Un agonista es un medicamento que se adhiere al mismo receptor que un químico natural y causa el mismo efecto. Un agonista dopaminérgico es un medicamento que no es dopamina, pero que se adhiere al receptor de dopamina. Un antagonista es diferente ya que se une al receptor, pero bloquea la acción del químico natural. La marihuana medicinal puede contener tanto agonistas cannabinoides como antagonistas. El uso recreativo de la marihuana se deriva de sus efectos sobre los agonistas.

Las cantidades variables de agonistas y antagonistas cannabinoides en diferentes plantas de marihuana hacen que los estudios de cannabis sean difíciles de realizar. Cuando los investigadores estudian los efectos de un medicamento, las dosis se controlan y, a menudo, se establecen en un número específico de miligramos. Al probar la marihuana medicinal, la dosis administrada puede variar dramáticamente dependiendo de la planta y el método de administración.

Delta-9-tetrahidrocannibinol (THC)

El THC es un componente principal de la marihuana. El cannabidiol es el otro componente principal. El THC tiene una larga latencia de inicio y no se puede medir fácilmente para una dosis terapéutica o medicinal. Los estudios de marihuana medicinal proporcionan principalmente a los participantes THC y/o cannabidiol en cápsula, aerosol nasal o formulación líquida.

Estudios clínicos de marihuana medicinal relacionados con el Parkinson

Se ha sugerido que el uso de cannabinoides ayuda a controlar las afecciones neurológicas y no neurológicas. La literatura sobre la marihuana medicinal es increíblemente variada. Los estudios no han apoyado claramente el uso de la marihuana para el Parkinson. Los estudios clínicos de cannabis como tratamiento para el Parkinson que se han realizado no utilizaron la regla de oro de los estudios clínicos de un diseño de estudio doble ciego controlado con placebo. Algunos estudios tenían tan sólo cinco sujetos.

Si bien algunos resultados han sido positivos, los efectos de la marihuana medicinal probablemente no se entiendan completamente, por lo que se necesitan más estudios, especialmente aquellos con más sujetos. La mayoría de los médicos no respaldan los resultados de los estudios porque estos estudios no cumplen con los estándares mínimos de investigación.

Riesgos y beneficios para las personas con Parkinson

Existen riesgos y beneficios asociados con el uso de cannabis para las personas con Parkinson. Los beneficios incluyen una posible mejoría en la ansiedad, el manejo del dolor, los trastornos del sueño, la pérdida de peso y las náuseas. Los posibles efectos adversos incluyen: deterioro cognitivo (deterioro de la función ejecutiva), mareos, visión borrosa, cambios de humor y de comportamiento, pérdida del equilibrio y alucinaciones. El consumo crónico de marihuana puede aumentar el riesgo de trastornos del estado de ánimo y cáncer de pulmón.

Marihuana medicinal y legislación por estado

Treinta y cinco estados y Washington, DC, han aprobado una legislación que permite el uso de productos a base de marihuana.

En algunos estados donde la marihuana medicinal está legalizada, los consumidores deben registrarse para poseer y usar cannabis. Otros estados requieren que los consumidores adquieran un documento de un médico que indique que el paciente tiene una condición aprobada. Según la ley federal, los médicos no pueden recetar cannabis, pero muchos estados los autorizan a emitir certificaciones que permiten a los pacientes obtener marihuana medicinal.

El Parkinson figura como una condición calificada para la marihuana medicinal en Connecticut, Florida, Illinois, Luisiana, Massachusetts, Michigan, Mississippi, Missouri, New Hampshire, Nuevo México, Nueva York, Ohio, Pensilvania y Virginia Occidental.

La marihuana medicinal es legal en Alaska, Arizona, Arkansas, California, Colorado, Connecticut, Delaware, Florida, Hawai, Illinois, Luisiana, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Mississippi, Missouri, Montana, Nevada, New Hampshire, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Dakota del Norte, Ohio, Oklahoma, Oregón, Pensilvania, Rhode Island, Dakota del Sur, Utah, Vermont, Washington, Virginia Occidental y Washington, DC.

Marihuana recreativa

Quince estados han legalizado el uso recreativo de la marihuana, haciendo legal que los adultos mayores de 21 años consuman marihuana legalmente sin la recomendación de un médico. Muchos de estos estados todavía diferencian la marihuana recreativa de la medicinal. En algunos estados, los consumidores de marihuana medicinal pueden tener acceso a dispensarios especializados, cepas de marihuana y exenciones de impuestos sobre las ventas.

La marihuana recreativa es legal en Alaska, Arizona, California, Colorado, Illinois, Maine, Massachusetts, Michigan, Montana, Nueva Jersey, Nevada, Oregón, Dakota del Sur, Vermont, Washington y Washington, DC.

Descriminalización

Múltiples estados, condados o ciudades han despenalizado ciertos delitos relacionados con la marihuana. En estas áreas, la posesión de marihuana se puede encontrar con una citación (renunciando a un arresto o antecedentes penales) o sin sanción alguna.

Para obtener orientación estado por estado sobre la legalización de la marihuana, las leyes médicas y la discriminación, visite Norml.org/laws.

Centros de Excelencia de la Parkinson's Foundation y marihuana medicinal

La Parkinson’s Foundation, en asociación con investigadores de la Northwestern University, estudió las actitudes sobre el cannabis en 40 Centros de Excelencia. Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que proporciona datos sobre las prácticas, creencias y actitudes de los médicos expertos en Parkinson con respecto al consumo de cannabis.

Los resultados fueron interesantes: la mayoría de los expertos dijeron que sabían lo que hacía el cannabis, pero no estaban de acuerdo en los detalles. Si bien no hay un acuerdo general sobre cuáles podrían ser los beneficios para las personas con Parkinson, la encuesta confirmó que el cannabis es un tema popular dentro de los centros de la Parkinson’s Foundation, ya que un 95 por ciento de los neurólogos informaron que los pacientes les han pedido que lo prescriban.

Los resultados del estudio sobre el cannabis también incluyeron:

  • Sólo un 23 por ciento de los médicos tenían alguna educación formal sobre el tema del cannabis (como un curso o conferencia); por lo tanto, un 93 por ciento de los médicos quieren que se enseñe sobre el cannabis en la escuela de medicina.
  • Los médicos informaron que un 80 por ciento de sus pacientes con Parkinson han consumido cannabis.
  • Sólo un 10 por ciento de los médicos han recomendado el uso de cannabis a pacientes con Parkinson.
  • En cuanto a la memoria: 75 por ciento de los médicos sintieron que el cannabis tendría efectos negativos sobre la memoria a corto plazo y 55 por ciento sintieron que el cannabis podría tener efectos negativos sobre la memoria a largo plazo.
  • Sólo un 11 por ciento de los médicos han recomendado uso de cannabis en el último año.
Chart about medical marijuana

Este gráfico muestra cómo los médicos esperan que el cannabis mejore, empeore o no muestre ningún efecto sobre los síntomas relacionados con el Parkinson dada su experiencia y observaciones de pacientes con Parkinson.

El estudio enfatizó que los médicos estarían más dispuestos a usar marihuana medicinal como tratamiento si se aprobara a través de la regulación en lugar de la legislación. Casi todos los medicamentos sólo se aprueban después de pasar una evaluación basada en la ciencia que demuestre su efectividad en un proceso supervisado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Dado que el cannabis ha sido aprobado a través de la legislación en lugar de la regulación, no hay etiquetas, recomendaciones de dosificación o instrucciones de tiempo a los que los médicos puedan referirse.

¿Es la marihuana medicinal una opción para mí?

¿Qué sigue para una persona con Parkinson que quiere saber si la marihuana medicinal es una opción? "La marihuana nunca debe considerarse como un reemplazo de las terapias dopaminérgicas y otras terapias aprobadas para el Parkinson", dijo el Dr. Michael S. Okun, Asesor Médico Nacional de la Parkinson’s Foundation.

Todavía se necesita investigación para determinar cómo se debe administrar la marihuana medicinal y cómo puede afectar su uso a largo plazo los síntomas del Parkinson. Para mantener a los pacientes a salvo, los estados que legalizan la marihuana medicinal eventualmente tendrán que desarrollar programas de capacitación para los médicos y equipos médicos que prescriban marihuana medicinal. Consulte a su médico para ver si la marihuana medicinal es una opción para usted.

Página revisada por la Dra. Bhavana Patel, profesora adjunta en la división de trastornos del movimiento y neurología conductual de la University of Florida, Centro de Excelencia de la Parkinson’s Foundation

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